5 de noviembre de 2009

Cataluña somos todos

por Pablo Yáñez

El pasado sábado tuvo lugar la presentación de la precampaña electoral de Ciudadanos (C´s) para las próximas elecciones autonómicas bajo el lema ‘Cataluña somos todos’.


Fue un acto con más de 300 afiliados y simpatizantes, y que contó con el apoyo de destacados personajes de la cultura y la política, C´s avanzó las líneas maestras de lo que será su oferta electoral para revalidar su presencia en el Parlament de Cataluña.

Una oferta basada en la necesidad de reconocer públicamente la pluralidad de la sociedad catalana y de sus gentes. Algo hasta ahora oculto por la red que los nacionalistas han tejido artificialmente desde el poder y que proyecta una Cataluña irreal, intolerante, sólo de unos pocos, en los que la identidad nacional condiciona, a juicio de los gobernantes, el título de ciudadanía.

La Cataluña oficial creada por el nacionalismo es marginal. Concentra las esencias de la exclusión social, de la persecución lingüística, del recorte de libertades individuales. En la Cataluña oficial se multa por rotular en castellano, por hacer cine en una lengua cooficial. En la Cataluña de Montilla, Mas, Carod, Laporta y compañía prefieren el Palau de Millet y el 3 por ciento a las comisiones de investigación... Su Cataluña tiene embajadas por el mundo, pagadas esas sí, con el dinero de todos.

La Cataluña real que propone Ciudadanos pasa por dar carpetazo a todo esto. Pasa por trasladar la normalidad bilingüe de la calle a las instituciones, por la libertad para elegir la lengua en la enseñanza, por el respeto a la pluralidad del pensamiento, de información, de expresión... Pasa por una Cataluña en la que todos sean ciudadanos sin que para ello haya que acreditar una determinada identidad. Una sociedad multicultural no necesita consulados para abrirse al mundo, vive abierta a él.

Esa Cataluña real, sí que la formamos todos. Los de allí y los que desde fuera queremos construir una sociedad de individuos libres. La Cataluña de todos, que unos reivindican allí ahogados en el oasis por las imposiciones nacionalistas, encuentra mi apoyo a muchos kilómetros, convencido de que la pelea por las libertades no conoce de fronteras, ni naturales, ni artificiales.


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2 de noviembre de 2009

El desequilibrio del PNV en el pacto

por Pablo Yáñez González

Tuve la ocasión el otro día de escuchar a una persona a la que tomo como referente de la vida política aludir a la teoría del equilibrio en los juegos, de Nash, para hablar del pacto político como un fenómeno proclive a la deslealtad.

A la vez que la comparación dejaba en mi mente el planteamiento de Nash, la actualidad política del fin de semana encontraba como eje la celebración del 30 aniversario del Estatuto Vasco y la consiguiente ausencia en el acto del Partido Nacionalista Vasco.

Hace treinta años se aprobó el llamado Estatuto de Guernica como norma institucional básica para la Comunidad Autónoma Vasca, que se reconocía así estructurada orgánicamente en el Estado Español. El texto, resultante del consenso logrado en las negociaciones entre el PNV y la UCD, otorgaba, en los límites de la recién aprobada Constitución Española, unas cuotas de autogobierno para Euskadi, que podemos considerar máximas, y sin comparación, a día de hoy en toda Europa.

Un pacto el vasco, que el PNV firmó libremente, refrendado por la sociedad vasca mediante una consulta popular, y que vinculaba por tanto en el tiempo a las dos administraciones bajo criterios de lealtad, con el objetivo que ambos entendían cumplido, de otorgar a los vascos el mejor sistema político posible para su desarrollo y convivencia.

Interpretando el “equilibrio de Nash” alejados de la esfera matemática, acercándonos al pacto político, ése que en 1979 parecía satisfacer a todos, en el País Vasco lo que se vive es fruto de un acto de deslealtad al pacto, intrínseco al nacionalismo, y que impide como decía el matemático estadounidense, la ganancia máxima común.

El Partido Nacionalista Vasco no celebra el estatuto porque hace años que fue desleal al mismo, hace tiempo que su incapacidad para admitir el beneficio máximo le hizo traicionar lo firmado. No hay pacto de ganancia común con quien se empeña en romper con todo por lograr un poco más.

Quienes en 1994 entregaron el Premio Nobel de Economía a Nash, jamás habrían podido pertenecer al PNV, ni ser nacionalistas. Pero acertaron, y eso es lo que lleva a quienes creemos en el pacto a celebrar y a defender lo que nos une, ante quien se manifiesta con los violentos sin admitir que se quedan solos ellos, y con Nash, nosotros.

Publicado en LA VOZ LIBRE


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30 de octubre de 2009

El PNV y el candelabro

Confieso con humildad que el PNV sigue todavía sorprendiéndome después de los años. Confieso que me deja perplejo cuando de repente le veo apoyando el «nuevo aborto» de Zapatero o exigiendo que la Marina española «tome militarmente» los atuneros vascos, o sea haciendo suyo en las aguas del Índico el patriótico grito de «¡A mí la Legión!».

La infinita capacidad que ese partido tiene para traicionarse, para sacrificar sus más tradicionales causas y abrazar otras nuevas que van en contra de todos sus dogmas doctrinales es –lo admito– fascinante y digna de un detenido estudio. Resulta espectacularmente paradójico que ese partido que ha hecho de lo «identitario» una religión sea el que menos señas de identidad tiene de todo nuestro guiñol político, el que más dispuesto se encuentra a saltarse a la torera su propia identidad por puro pragmatismo.

En eso el PNV es salvajemente moderno, o –mejor dicho– posmoderno, porque lleva la posmodernidad más brutal y bárbara, la ideología kleenex, el principio basura, la bandera fungible y postiza en su código genético. Semejante fenómeno es el que explica que Arana pensara en transformarlo en la Liga Vasco Españolista cuando estaba agonizando y temía la ilegalización.

Hay católicos que han querido ver en esa idea arrepentimiento cuando lo que había es camaleonismo práctico, el mismo que hoy le lleva a conciliar el lema de «Dios y leyes viejas» con el discurso de Bibiana Aído. La gran obsesión que hoy tiene el PNV –y por lo tanto también su única moral– no es soberanista sino mediática. Su preocupación es la de Sofía Mazagatos: cómo seguir en el «candelabro». Y la verdad es que lo está consiguiendo porque ya nos encargamos nosotros de magnificar sus ladridos sin reparar en que éstos son más bien la prueba de su impotencia («perro ladrador, poco mordedor») y un sucedáneo de aquellos inolvidables órdagos, aquellos ultimátums entrañables con los que nos ha amenizado la vida cotidiana a los vascos durante tres décadas y que hoy resultarían tan poco verosímiles como los gruñidos desafiantes de un caniche.

Como el PNV no puede gruñir convincentemente desde las afueras de Ajuria Enea, ladra, salta y hace cabriolas para llamar la atención de los humanos y pillar alguna aceituna de la mesa del poder. Por esa razón apoya un día los Presupuestos de Zapatero y habla de responsabilidad institucional. Por eso al día siguiente sale de la mano de Batasuna en una manifa y al otro propone recortar cargos en el Gobierno de España después de haber dilapidado el dinero público inventándose embajadas y repartiendo aguinaldos entre las familias de ETA cuando estaba en el Gobierno de Euskadi. Lo que el PNV busca es la polémica.

Las reacciones apocalípticas que ha logrado inspirar con el uso de la palabra mágica «blindaje» para el Concierto Económico y para una simple equiparación legal de éste me han recordado al temor ridículo que despertó en los comienzos de los Lizarras la famosa Uldalbiltza. Como buen goebbelsiano que es, ese partido llegó a crear un clima de canguelo casi milenarista. Casi consiguieron que hubiera suicidios y arrepentimientos públicos de los pecados como si llegara el fin del mundo.

Pero la temible Asamblea de Municipios se quedó en una pura operación mediática sin ninguna efectiva traducción legal. Esto no quiere decir que los candelabros no tengan su peligro. Como todo lo que arde.

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28 de octubre de 2009

Iñaki Ezkerra: 'Euskalandia'

¿Quién nos iba a decir que hoy Euskadi iba a ser políticamente una balsa de aceite, un modelo de entendimiento, de concordia entre los dos grandes partidos que andan a tortas en el resto de España?

Qué rara es la vida! ¡Lo que son las cosas! ¿Quién nos iba a decir que hoy Euskadi iba a ser políticamente una balsa de aceite, un modelo de entendimiento, de saber estar, de concordia entre los dos grandes partidos que andan a tortas en todo el resto de España y preferentemente en Madrid? Uno ve la foto de los Presupuestos vascos, la foto de Patxi López y Antonio Basagoiti estrechándose la mano sonrientes, y le entra como un subidón de autoestima. Le dan ganas de sacar pechito y de decirle al resto del país, incluidos los catalanes que siempre nos ponían de modelo su nacionalismo incruento: 'Aprendan de nosotros, los vascos; vean cómo hemos sabido librarnos del PNV -o sea de nuestro CiU particular- sin necesidad de pagar el caro precio de hacer un desastroso tripartito de progreso; vean cómo hasta el PNV se entiende con Zapatero pese a que los socialistas le han echado de Ajuria Enea y mientras éstos últimos andan a su vez a bofetada limpia -o más bien sucia- con el PP en Valencia y en la capital de la Reino; vean qué requetebién se llevan en el País Vasco los mismos dos grandes partidos mayoritarios que se enfrentan en el resto de España mientras en la Corte se dan puñaladitas incluso los miembros de un mismo partido por lograr el control de Caja Madrid'.

Por primera vez, en treinta años de democracia, están todos a leches menos nosotros. Por primera vez los vascos podemos ver los toros desde la barrera y hacer apuestas y señalar a uno y a otro, al que zurra y al que le están zurrando. Yo es que estoy cansado de andar dando pena toda la vida y ahora me apetece vender 'Euskalandia', el paraíso en la Tierra del pluralismo, el pacto, la convivencia y el buen rollito. 'En Euskalandia -le explica uno al primer pobre incauto que se le acerca- ahora todo el mundo se lleva tan bien como Rodolfo Ares y Arantza Quiroga en el desfile de las Fuerzas Armadas del día del Pilar; la gente se regala flores y poemas por las calles, los socialistas y los populares se abrazan y se dan besos en los ascensores de los bancos o en los jardines públicos; hasta los nacionalistas se muestran agradecidos por perder el poder y humillados no ya lógicamente 'ante Dios y en tierra vasca' porque no tienen lehendakari sino ante los Presupuestos de la Salgado. En estos momentos lo arriesgado no es quedarse en la idílica Euskadi sino irse a Madrid. Eso sólo lo hacen los valientes. Eso es meterse en la boca del lobo.

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24 de octubre de 2009

Ciudadanos anima al PNV a celebrar el estatuto con mayor autogobierno de Europa

C's considera que la anunciada ausencia del PNV en la celebración de los 25 años del Estatuto el próximo domingo, será una muestra más del devenir de la formación nacionalista.


Ciudadanos (C´s) considera que la anunciada ausencia del PNV en la celebración de los 25 años del Estatuto el próximo domingo, será una muestra más del devenir de la formación nacionalista, que ha perdido el norte, la decencia y los valores democráticos.

Desde Ciudadanos venimos denunciando que la derrota electoral del 1 de marzo ha causado en el PNV un “terremoto político sin precedentes” que le ha impedido escuchar el mensaje de los ciudadanos.


Ciudadanos
considera que el PNV, en lugar de hacer una valoración crítica de sus resultados electorales, se ha lanzado al radicalismo, en un viaje en el que sus dirigentes dan continuamente “palos de ciego” en busca de los votos de la ilegalizada Batasuna.


C´s
invita al PNV a salir del aislamiento en el que se ha metido, a recuperar la democracia y la libertad como guías de su política, y a reconocer, que el Estatuto que cumple 25 años, otorga el mayor autogobierno de Europa al País Vasco.


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23 de octubre de 2009

Ciudadanos pide que se expulse a Abel Pardo del Ayuntamiento de León

Desde Ciudadanos valoramos positivamente que UPL depure las responsabilidades que sean necesarias por el caso de la Llionpedia y animamos a llevarlas hasta el final, con la destitución del concejal.


Ciudadanos (C´s) celebra las medidas disciplinarias adoptadas por la Unión del Pueblo Leonés contra el Concejal Abel Pardo, y que suponen la suspensión de militancia, a quien, por sus comportamientos, no debería formar parte de la política democrática de la ciudad.

Desde
Ciudadanos valoramos positivamente que UPL depure las responsabilidades que sean necesarias por el caso de la Llïonpedia, y animamos a que se lleven hasta el final las investigaciones abiertas para aclarar lo sucedido.

C´s
considera que de el siguiente paso debe ser la expulsión y destitución de Abel Pardo como Concejal del Ayuntamiento de León, pues entendemos que su presencia en el consistorio mancha cada día en nombre de la ciudad.



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22 de octubre de 2009

Francesc de Carreras: 'Con prisas, mal derecho'

En este artículo plantearemos una cuestión jurídica: ¿es adecuado a la Constitución - y al Estatuto vasco - el 'blindaje' que proponen PSOE y PNV?


Para alcanzar una mayoría parlamentaria que le permita aprobar la Ley de Presupuestos del año próximo, el Gobierno Zapatero ha pactado con el PNV el llamado “blindaje del concierto vasco”, lo cual presupone una modificación de las leyes orgánicas del Tribunal Constitucional (LOTC) y del Poder Judicial (LOPJ), dos leyes fundamentales en nuestro sistema constitucional de poderes. Muy distintas consideraciones políticas pueden hacerse a dicho acuerdo: chantaje, cambalache, frivolidad, son términos que utilizaríamos en el comentario. Pero este artículo lo vamos a enfocar desde otro punto de vista. Simplemente plantearemos una cuestión jurídica: ¿es adecuado a la Constitución – y al Estatuto vasco - el “blindaje” que proponen PSOE y PNV?

Antes de nada, aclaremos el origen del problema. En virtud de los “derechos históricos” que le otorga la Constitución en su disposición adicional primera, la financiación de la autonomía vasca se basa en el sistema de concierto. De acuerdo con ello, las Juntas y las Diputaciones forales de los territorios históricos (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) tienen competencias normativas en materia tributaria dentro de los estrechos límites que fija el art. 41 del Estatuto vasco. Estas competencias normativas no equivalen, sin embargo, a la facultad de dictar leyes o normas con rango de ley, algo únicamente reservado al Parlamento vasco, como se deduce del art. 38.3 del Estatuto y reconoce explícitamente en su art. 6.2 la ley de Territorios Históricos. De acuerdo con dichos preceptos estas normas tributarias vascas tienen carácter infralegal - por tanto, reglamentario - y sólo son controlables jurídicamente por la Jurisdicción Contencioso-administrativa.

Ello ha dado lugar a que algunas de estas disposiciones – por ejemplo, las llamadas “vacaciones fiscales” del impuesto de sociedades - hayan sido recurridas por particulares o personas jurídica públicas y, en ciertos casos, anuladas por los tribunales españoles o por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea. La pretensión vasca – aceptada ahora por el PSOE - es que estas normas sólo puedan ser recurridas ante el Tribunal Constitucional en procedimientos de declaración de inconstitucionalidad. Supongo que la razón es que tal situación reduce considerablemente los sujetos legitimados para recurrirlas: sólo pueden hacerlo el Presidente del Gobierno, el Defensor del Pueblo, cincuenta Diputados, cincuenta senadores y, en su caso, los jueces en el procedimiento de cuestión de inconstitucionalidad. Así pues, el llamado “blindaje” significa que el control jurisdiccional pasa del Contencioso al Constitucional, reduciendo el número de legitimados a órganos – a excepción de los jueces – de carácter político.

¿Es ello constitucionalmente posible? El problema que se plantea es que dicho Tribunal, en los procedimientos indicados, sólo puede controlar, según la Constitución (arts. 161 y 163), leyes o disposiciones con rango de ley. Como hemos visto, las normas tributarias vascas no tienen este carácter, sólo tienen carácter reglamentario.

Ahora bien, el art. 27 LOTC admite que son susceptibles de declaración de inconstitucionalidad, no solo las normas con rango de ley – tanto del Estado como de las Comunidades Autónomas - sino también los tratados internacionales y los reglamentos de las cámaras legislativas, dado que su peculiar posición dentro del ordenamiento jurídico, los asimila a las normas con rango de ley. Así pues, aunque la Constitución sea taxativa en considerar que solo las normas con rango de ley pueden ser objeto de recurso o cuestión de inconstitucionalidad, hay razonables excepciones.

¿Pueden ser las normas tributarias vascas, de naturaleza reglamentaria, una excepción más? Si tales normas tributarias, con los límites que establece el art. 41.2a) del Estatuto vasco, son un “espacio exclusivo constitucionalmente garantizado, en el que ni las Cortes Generales ni el propio Parlamento Vasco pueden entrar”, como dice la exposición de motivos de la proposición de ley, ¿podría otorgárseles, por analogía, y aunque no fueran leyes, una condición parecida a la de los reglamentos de las cámaras y hacerlas susceptibles de impugnación en procedimientos declaración de inconstitucionalidad ante el TC? Me parece muy dudoso pero cabría meditarlo. Tras una reposada reflexión, tras un debate entre juristas, tras escuchar las argumentaciones de unos y otros, quizás se pueda llegar a puntos de acuerdo, imprescindibles en una materia que afecta a un tema jurídico tan central como es el sistema de fuentes del derecho y a un tema político tan sensible como son los derechos históricos vascos, con tanta frecuencia vistos como privilegios anacrónicos y discriminatorios.

Ahora bien, este debate no se puede hacer precipitadamente. Una reforma tan importante que afecta a la LOTC – nada menos que a once artículos - y a la LOPJ, no debe hacerse con prisas y por presiones políticas territoriales, como se hizo con el Estatut de Catalunya. Nos quejamos de la tardanza del TC en resolver el recurso del Estatut ignorando que dicho retraso es debido en gran parte a que la reforma fue hecha sin consenso, por motivos partidistas, con imperfecciones técnicas más que evidentes y sin apenas debate parlamentario, imponiéndose las mayorías más que por razones por número de votos. Ahora puede suceder lo mismo. El resultado de las prisas suele ser siempre el mal derecho.

Francesc de Carreras Serra
Catedrático de Derecho Constitucional de la
Universidad de Barcelona (U.A.B.)



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