19 de noviembre de 2009

C's celebra que los partidos políticos vascos rechacen los 'cantos de sirena' de los terroristas

Jordi Cañas: 'Mientras la gente tenga que ir con escolta, quedarse en casa por miedo, y muchos otros exiliarse, no hay proceso de negociación posible'.

C's se muestra satisfecho por la postura que han adoptado los partidos constitucionalistas en el País Vasco contra “los cantos de sirena desesperados” de un frente abertzale cada vez más “desestructurado y aislado”, en lo que califica como “uno más de los cambios gracias a un gobierno vasco no nacionalista”.

“La oferta abertzale a los partidos políticos en el País Vasco no es más que un grito de socorro desesperado de ETA, quien ve su fin político cercano”, ha asegurado el portavoz de C's, Jordi Cañas, en rueda de prensa. “El gobierno no nacionalista del País Vasco muestra una vez más el cambio positivo que supone un frente constitucionalista unido en contra de los radicales y que ha generado una espiral virtuosa”, ha agregado Cañas.

C’s considera que las posiciones abiertas al diálogo de EA (Eusko Alkartasuna) y Aralar Ezker Batu, es un “intento de ocupar un espacio político manchado de sangre”, por lo que se suma a la posición de PNV, PSE y PP y defiende el abandono de las armas como única solución posible al conflicto vasco.

Tal y como ha manifestado Cañas: "Mientras la gente tenga que ir con escolta, quedarse en casa por miedo, y muchos otros exiliarse, no hay proceso de negociación posible".

Puedes ver la rueda de prensa completa de Jordi Cañas en nuestro canal Youtube Ciudadanos, y acceder aquí al punto concreto de esta noticia.

14 de noviembre de 2009

Pablo Yañez: 'Los traductores de Montilla'

La desfachatez de los socios de Gobierno de Montilla se mide en dinero del contribuyente, del nacionalista y del no nacionalista.

La última estupidez que nos llega del nacionalismo catalán es la contratación de un servicio de traducción al castellano ante la visita al Parlament de una delegación de Nicaragua.

Cabe detenerse en el análisis de lo sucedido porque delata, claramente, la enfermedad del sistema político que tratan de imponer los nacionalistas. Un organismo oficial que emplea dinero público para atender las traducciones entre delegaciones de dos países con la misma lengua oficial, es algo así como una familia, en la que el dinero para comer se usa para comprar tenedores en lugar de comida...

La desfachatez de los socios de Gobierno de Montilla se mide en dinero del contribuyente, del nacionalista y del no nacionalista. Ante los catalanes que exigen más trabajo y menos banderas se planta la imagen de un Gobierno catalán rancio y anquilosado 'construyendo país' a base de traductores.

Y es que quien no llegue a las próximas elecciones autonómicas de 2010 convencido de que el nacionalismo no crea ni futuro ni progreso, lo hará seguro si se da cuenta de que, en época de crisis, el nacionalismo sale demasiado caro como para andar con tonterías.

Los traductores de Montilla y de Carod son el resultado de quienes en nombre de una falacia pierden el sentido común, la capacidad y la dignidad para gobernar. Y, si como trata de hacerlo el presidente, se evocan semejantes disparates en nombre del socialismo, de la igualdad o del progreso, el discurso vacío del PSC prostituye el voto de quien en Cataluña vota al socialista.

El ambiente que el tripartito está creando en la sociedad civil, desde la persecución del castellano hasta el cierre de emisoras no afines, pasando por las embajadas, debería ser caldo de cultivo para que en el momento de votar los ciudadanos catalanes se cobren en libertad todo lo que el 'montillismo' les ha robado estos cuatro años en nombre de 'la nación'.

Porque el futuro en Cataluña, como en su momento lo fue en Galicia o en el País Vasco, o es cambio, o es constitucionalismo, o es una sociedad de traductores como única 'garantía de supervivencia'.


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5 de noviembre de 2009

Cataluña somos todos

por Pablo Yáñez

El pasado sábado tuvo lugar la presentación de la precampaña electoral de Ciudadanos (C´s) para las próximas elecciones autonómicas bajo el lema ‘Cataluña somos todos’.


Fue un acto con más de 300 afiliados y simpatizantes, y que contó con el apoyo de destacados personajes de la cultura y la política, C´s avanzó las líneas maestras de lo que será su oferta electoral para revalidar su presencia en el Parlament de Cataluña.

Una oferta basada en la necesidad de reconocer públicamente la pluralidad de la sociedad catalana y de sus gentes. Algo hasta ahora oculto por la red que los nacionalistas han tejido artificialmente desde el poder y que proyecta una Cataluña irreal, intolerante, sólo de unos pocos, en los que la identidad nacional condiciona, a juicio de los gobernantes, el título de ciudadanía.

La Cataluña oficial creada por el nacionalismo es marginal. Concentra las esencias de la exclusión social, de la persecución lingüística, del recorte de libertades individuales. En la Cataluña oficial se multa por rotular en castellano, por hacer cine en una lengua cooficial. En la Cataluña de Montilla, Mas, Carod, Laporta y compañía prefieren el Palau de Millet y el 3 por ciento a las comisiones de investigación... Su Cataluña tiene embajadas por el mundo, pagadas esas sí, con el dinero de todos.

La Cataluña real que propone Ciudadanos pasa por dar carpetazo a todo esto. Pasa por trasladar la normalidad bilingüe de la calle a las instituciones, por la libertad para elegir la lengua en la enseñanza, por el respeto a la pluralidad del pensamiento, de información, de expresión... Pasa por una Cataluña en la que todos sean ciudadanos sin que para ello haya que acreditar una determinada identidad. Una sociedad multicultural no necesita consulados para abrirse al mundo, vive abierta a él.

Esa Cataluña real, sí que la formamos todos. Los de allí y los que desde fuera queremos construir una sociedad de individuos libres. La Cataluña de todos, que unos reivindican allí ahogados en el oasis por las imposiciones nacionalistas, encuentra mi apoyo a muchos kilómetros, convencido de que la pelea por las libertades no conoce de fronteras, ni naturales, ni artificiales.


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2 de noviembre de 2009

El desequilibrio del PNV en el pacto

por Pablo Yáñez González

Tuve la ocasión el otro día de escuchar a una persona a la que tomo como referente de la vida política aludir a la teoría del equilibrio en los juegos, de Nash, para hablar del pacto político como un fenómeno proclive a la deslealtad.

A la vez que la comparación dejaba en mi mente el planteamiento de Nash, la actualidad política del fin de semana encontraba como eje la celebración del 30 aniversario del Estatuto Vasco y la consiguiente ausencia en el acto del Partido Nacionalista Vasco.

Hace treinta años se aprobó el llamado Estatuto de Guernica como norma institucional básica para la Comunidad Autónoma Vasca, que se reconocía así estructurada orgánicamente en el Estado Español. El texto, resultante del consenso logrado en las negociaciones entre el PNV y la UCD, otorgaba, en los límites de la recién aprobada Constitución Española, unas cuotas de autogobierno para Euskadi, que podemos considerar máximas, y sin comparación, a día de hoy en toda Europa.

Un pacto el vasco, que el PNV firmó libremente, refrendado por la sociedad vasca mediante una consulta popular, y que vinculaba por tanto en el tiempo a las dos administraciones bajo criterios de lealtad, con el objetivo que ambos entendían cumplido, de otorgar a los vascos el mejor sistema político posible para su desarrollo y convivencia.

Interpretando el “equilibrio de Nash” alejados de la esfera matemática, acercándonos al pacto político, ése que en 1979 parecía satisfacer a todos, en el País Vasco lo que se vive es fruto de un acto de deslealtad al pacto, intrínseco al nacionalismo, y que impide como decía el matemático estadounidense, la ganancia máxima común.

El Partido Nacionalista Vasco no celebra el estatuto porque hace años que fue desleal al mismo, hace tiempo que su incapacidad para admitir el beneficio máximo le hizo traicionar lo firmado. No hay pacto de ganancia común con quien se empeña en romper con todo por lograr un poco más.

Quienes en 1994 entregaron el Premio Nobel de Economía a Nash, jamás habrían podido pertenecer al PNV, ni ser nacionalistas. Pero acertaron, y eso es lo que lleva a quienes creemos en el pacto a celebrar y a defender lo que nos une, ante quien se manifiesta con los violentos sin admitir que se quedan solos ellos, y con Nash, nosotros.

Publicado en LA VOZ LIBRE


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